Esta Edificación Catalogada dentro de las Cartas Etnográficas de Gran Canaria (FEDAC), tiene su origen en el siglo XIX, según documentos que testifican la historia de estas Casas de Labranzas de una Finca o Cortijo, formada por varios cuerpos.

El Cuerpo Central, más antiguo, fue construido en los años de 1800. Compuesto de tres plantas y un patio central, sus techos son de dos y cuatro aguas, de maderas de tea y tejas artesanales de la época.

Al patio central de este cuerpo, tienen su apertura, las amplias habitaciones de la época, comunicadas entre sí.

Este cuerpo inicial fue edificado con bloques de piedra color claro, que tienen su origen en el
vaciado de La “Mareta” contigua a la vivienda, y cogidas con argamasa, y todo ello mezclado con piedras basálticas, que servirán de adorno a los dinteles y jambas de las ventanas y huecos de paso de la vivienda.

Sus suelos se apoyan en vigas de madera de tea con pavimentos de tablas lisas y enterizas de la misma madera que sirven de techo a dos estancias inferiores. Otras dos estancias que comunican al Patio Central, se apoyan sobre el terreno y su suelo es de piedra basáltica pulida y rectangular.

En el inicio de 1.900, como atestigua el carpintero Blas Rodríguez Batista, quien nos legó la misiva adjunta, doblada y dentro de una de las vigas encontrada en nuestras tareas de rehabilitación, se construyó un nuevo cuerpo anexo a la Vivienda inicial. Posee dos alturas y está anexo a su cara noreste. Sus muros poseen mezcla de ladrillos cerámicos y bloques similares a los de la Vivienda inicial. Su techumbre pasa a ser de Cubierta Plana con forjado de vigas de madera rectangulares. La planta baja de este nuevo anexo se dedica a cuadra o caballeriza. Su suelo es de cantos rodados de barranco.

En su primera planta, a la que se da acceso por una escalera exterior, se instala un dormitorio, que se comunica con el primer cuerpo a través de un arco rectangular, de piedra basáltica y pavimento de azulejo cerámico andaluz.

Un Bodegón y una aljibe anexa al mismo constituyen un edificio separado, fue construido en las mismas fechas próximas a 1.900. Se empleó el mismo sistema de Cubiertas Planas de vigas rectangulares de madera de tea. El piso del Bodegón tuvo un suelo de “picón” o cenizas volcánicas, como era la costumbre en todas las bodegas de la zona.

Cercano a él y en la misma disposición, encontramos un Lagar donde se empleó la piedra basáltica de suelo, diseñado con hendiduras o pequeñas acequias por donde se conducían los mostos, una vez exprimidos. Su Cubierta es Plana y de vigas rectangulares de madera de tea.

Posteriormente a los años 1.920 y atendiendo a las necesidades agrarias y ganaderas de la Finca, se edifican unos establos, empleando ya hormigón y hierros en sus techumbres planas, y suelos de canto rodado, teniendo unos alpendres y zona de almacén de piensos, y en su sótano un estercolero.

La propiedad de este Conjunto, hoy convertido en Hotel Rural, tiene desde principios del siglo XX, su anclaje en los ancestros de los actuales propietarios, desde dos generaciones anteriores. Fueron el patricio de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, Don José Mesa y López, quien adquirió dicha Finca en el año 1.920, dedicándola a la plantación de naranjos y ampliando sus viñedos. Igualmente afincó en ella ganado vacuno y caballar.

Para posibilitarlo construyó distintas acequias y canalizaciones de agua hacia la misma, procedentes de distintas comunidades de regantes de San Mateo, La Atalaya, Tafira, e incluso compró derechos de la Mina cercana del Barranquillo de Dios, conduciendo dichas aguas mediante acequias propias con destino a los estanques existentes en la finca y conectadas con tuberías entre si, uno grande pentagonal de 500 metros cuadrados de superficie y 12 metros de profundidad, otra pequeño rectangular de 75 metros cuadrados de superficie y 9 metros de profundidad. Ambos están separados y fueron emplazados cerca de las edificaciones mencionadas, en la cara Noroeste de la Finca, dada la inclinación del terreno.